El arquitecto Carlos Lamela nos abre las puertas de su estudio

Only Premium se ha reunido con Carlos Lamela, Director de Estudio Lamela y autor de proyectos tan emblemáticos como la Terminal 4 de Barajas. Con más de 80 personas a su cargo, 1600 proyectos en 32 países y 63 años de vigencia, Estudio Lamela no puede ser más que un referente en el mundo de la arquitectura. Hablamos con Carlos de emprendimiento, diseño, sus opiniones y de la experiencia de un profesional que cuenta con más de 20 años en el sector de la arquitectura y el urbanismo al más alto nivel.

Accedemos al interior del Estudio Lamela tras atravesar un amplio patio de esculturas que nos dan la bienvenida. Dentro, la luminosidad del Edicio Leitner nos recibe. El espacio es diáfano, transparente e inmediatamente nos obliga a elevar la mirada al techo. De él cuelgan cientos de luminarias de estilo "wok", las mismas que fueron utilizadas por primera vez en la T4 del Aeropuerto de Madrid- Barajas y que seguramente todos nosotros conozcamos.

Las salas llaman la atención por la más que acertada selección del mobiliario. En ellas podemos encontrar desde las icónicas sillas Barcelona de Mies van der Rohe hasta extensas mesas de trabajo diseñadas por el propio estudio. Tradición e innovación se conjugan en este espacio que dirige Carlos Lamela, que nos recibe con un afectuoso saludo para dar comienzo a nuestra entrevista.

Only Premium: Estudio Lamela nació en 1954, ¿cuál ha sido la evolución a lo largo de sus 60 años?
Carlos Lamela: La verdad es que intentar resumirlo brevemente es difícil. Pero voy a intentar dar unas pinceladas. Hay que entender el estudio como un proyecto a largo plazo que puso en marcha mi padre, visto también como un proyecto colectivo, porque él lo que quería era transmitir la idea que detrás del estudio no solamente estaba él, sino que también había un equipo de personas multidisciplinar. Y todo esto entre los 50 y los 60, que como todos sabemos fue una época convulsa, casi una segunda posguerra. Por su parte, mi abuelo tuvo un origen humilde, pero consiguió crear una fábrica de pan y que le fuese bien en la vida. De hecho, fue el primer cliente de mi padre. Y claro, eso para mi padre fue algo muy importante, porque mi abuelo confiaba mucho en él y le dejó prácticamente carta libre en dos o tres edificios que le mandó hacer, que además acabaron siendo muy novedosos y que, de hecho, fueron los que realmente acabaron de catapultar a mi padre.

OP: ¿Cómo describirías la carrera de tu padre?
CL: Mi padre tuvo una carrera muy exitosa en sus primeros años porque hizo proyectos importantes muy rápido y consiguió hacer buenos contactos. Es la época en la que viaja a Baleares y a la Costa del Sol a hacer sus primeros hoteles, como el Hotel Meliá Torremolinos, luego hace el Hotel Meliá Madrid, etc. Y claro, todo eso a principios de los 60, cuando mi padre todavía tenía treinta y pocos años. Como es natural, todo ello hace que se sitúe muy rápidamente. Además, mi padre era una persona muy ambiciosa y había viajado mucho, por lo que quería construir el mejor estudio de arquitectura de España, pero no a escala española, sino basándose en lo que había visto en Estados Unidos o Alemania. Y creo que esto es un poco lo que sitúa a mi padre en un plano diferente, dándole la oportunidad de tener acceso a otros proyectos interesantes y de gran envergadura como Las Torres de Colón, Génova 27...

"Mi idea es mantener el despacho como está y crear algún centro destinado a divulgar la obra del estudio"

UNA CONVERSACIÓN CON CARLOS LAMELA. Aeropuerto Madrid Barajas

OP: ¿Y tú cómo viviste personalmente esta evolución?
CL: Bueno, yo continué esa filosofía viajera más tarde por mi cuenta, pero con otra técnica y otros métodos. Abrimos oficinas en Polonia para llevar a cabo el proyecto del aeropuerto, también en México y en Qatar. Después trajimos el estudio de O'Donell a Arroyo del Santo, hace ya 10 años, pensando que esto tenía que ir modernizándose y creciendo, pero siempre conservando el estudio de mi padre, que de hecho está tal cual, porque como ya sabéis mi padre falleció hace poco. Mi idea es mantener el despacho como está y crear algún centro destinado a divulgar la obra del estudio, pero sobre todo la parte personal, que considero que es lo más importante.

"En la magníca conferencia que dio Foster con motivo de la inauguración de la Foster Foundation, me di cuenta de que todo lo que decía ya lo había dicho mi padre antes"

OP: Como nos comentas, el pasado abril falleció tu padre, Antonio Lamela, que fue uno de los arquitectos españoles modernos más prolícos, ¿qué es lo más importante que has aprendido de él?
CL: Bueno, yo de mi padre lo he aprendido todo. Soy arquitecto por ser hijo de mi padre, porque si no ahora mismo sería otra cosa. Fue una persona muy innovadora, siempre estaba dos pasos por delante de los demás porque viajó mucho, era muy inteligente y muy trabajador.
Además, siempre estaba pensando qué hacer en el futuro. Por otra parte, hay una vertiente poco conocida de él, porque en paralelo a su faceta profesional, fue un gran iniciador de temas muy importantes en la construcción. Fue él quien introdujo en España los hormigones pre-amasados, creando la firma Prebenton, y todo porque a finales de los 60 vio un camión hormigonera en Estocolmo y se interesó por ello.
A mi padre se le quedó pequeña la arquitectura muy pronto. Él no pensaba en ella ya como urbanismo, sino como planificación territorial. Y ya no solo del territorio, sino del cosmos. Decía: ''pero oye, ¿cómo podemos estar mandando a un tío a la luna cuando todavía no estamos planificando qué hacer con el cosmos?''. Escribió el libro ''Geoísmo y Cosmoísmo'' cuando aún no estaba acuñado el término de la Ecología y él lo llamó Naturalismo. Y tiene gracia, porque hace poco, en la magnífica conferencia que dio Foster con motivo de la inauguración de la Foster Foundation, me di cuenta de que todo lo que decía ya lo había dicho mi padre antes. Pero claro, mi padre lo dijo en castellano, hace cuarenta años y claro, no era Foster. En conclusión, fue un gran visionario entregado a su profesión que no hacía otra cosa que pensar en cómo mejorar e ir más allá.

UNA CONVERSACIÓN CON CARLOS LAMELA.

"Quien quiera trabajar con nosotros tiene que ser buena persona.
Siempre hemos tenido una calidad humana impresionante."

OP: En Estudio Lamela sois más de 80 profesionales, ¿Cuáles son los valores que tiene que reunir un candidato para poder entrar a trabajar con vosotros? ¿De qué equipo de personas te rodeas?
CL: Hombre, yo creo que quien quiera trabajar con nosotros tiene que ser buena persona, para empezar. En este estudio yo siempre he dicho que hemos tenido buenísimos profesionales que también son buenísimas personas, por lo que siempre hemos tenido una calidad humana impresionante. Y bueno, tiene que ser obviamente una persona formada, con ganas de trabajar, que le guste trabajar en equipo y flexible, vamos, los requisitos que se piden a cualquier persona hoy en día.

OP: ¿Cómo se consiguen transmitir los valores de Estudio Lamela a lo largo de todos estos años?
CL: Yo creo que se transmite como la educación a los hijos. La mejor educación no es la explícita, si no la implícita. Los hijos tienen que ver en sus padres un comportamiento y ellos se comportarán en función de lo que ellos hayan visto. Lo que no tiene sentido es intentar educar algo que luego no se lleva a cabo. Por eso si en el estudio los arquitectos ven que la gente es trabajadora, flexible, trabaja con eficacia, etc. todo eso actúa como un hilo conductor.

UNA CONVERSACIÓN CON CARLOS LAMELA. Edificio Leitner

"Mi madre obligó a mi padre a hacer un fogón de carbón en una cocina bastante moderna que diseñó para nuestra casa por si había otra guerra."

OP: ¿Es muy diferente la idea que tienes ahora de tu trabajo de la que tenías antes de comenzar tu profesión?
CL: Absolutamente, nada que ver. Pero es que esa idea va cambiando continuamente. Además, he ido cambiando mucho durante estos meses a raíz del fallecimiento de mi padre, porque me han servido para reflexionar mucho. Ahora que estoy viendo todo su archivo personal, fotos, maquetas, etc. me he dado cuenta de que tenemos una profesión que cambia continuamente y se adapta al medio en el que vivimos. La España de los 50 en la que empezó mi padre no tuvo nada que ver con la de 20 años después. Por ejemplo, cuando comenzaron a hacer las primeras viviendas sociales, la gente no sabía qué era una cocina o una ducha. Y se subían los animales a casa, figúrate.
Yo siempre pongo como anécdota la casa de mis padres cuando mi madre obligó a mi padre a hacer un fogón de carbón en una cocina bastante moderna que diseñó para nuestra casa por si había otra guerra. La gente acababa de salir de una guerra hace 15 años y pensaba que podía haber otra, es más, que lo normal es que hubiese otra porque no había habido ninguna generación sin guerras. Ahora esta mentalidad ha cambiado muchísimo. Además, hoy en día viajamos por todo el mundo casi sin medios y me acuerdo de que cuando mi
padre hacía sus primeros viajes a América pensaban que trabajaba para el gobierno, porque un billete a América no se lo podía permitir casi nadie. Mi padre era de los pocos afortunados que sí.

La concepción del estudio-empresa de arquitectura tal y como lo entendemos hoy en día, no era algo común cuando Antonio Lamela lo introdujo en España. Carlos nos cuenta cómo este nuevo planteamiento supuso un punto de inexión que vino a romper con todos los convencionalismos de la época. La visión comercial de su padre impulsó la necesidad empresarial que demandaba la arquitectura en ese momento. El estudio y sus ocinas son un claro reejo de ese modelo que ha sabido evolucionar y adaptarse a las necesidades que la sociedad reclama. Sin duda, gran parte de su éxito reside en ello.

UNA CONVERSACIÓN CON CARLOS LAMELA.Marina_Tower_Daytimeview

OP: Desde tu punto de vista, ¿se están notando ciertos síntomas en la recuperación del sector? ¿Cuál crees que es la tendencia?
CL: Creo que desde hace 3 ó 4 años ha habido una recuperación. Además, veníamos de una época en la que las cifras eran mareantes, en el sentido de que se llegaron a construir en es este país 800.000 viviendas, luego 300.000, luego 500.000... Pero sigue siendo el 10% de lo que fue. Lo que yo creo que sí se nota es otra alegría. La gente piensa que esto sí que va para delante y creo que esa actitud que tenemos ahora es lo más importante.

OP: ¿Qué opinas sobre la peatonalización de las ciudades? ¿La Gran Vía? ¿La Operación Chamartín? ¿La Plaza de España?
CL: La peatonalización es positiva y hay que tender a ella. Pero también creo que hay que hacerlo paulatinamente, después de haberlo estudiado y haber escuchado a los vecinos, comercios, asociaciones... Las decisiones no se pueden tomar por impulsos. Además, es necesario contar con el consenso de todos los grupos políticos, porque si no podemos caer en el error de que el Grupo “A” decide hoy una cosa y el día de mañana, el Grupo “B” la cambie.
Por ejemplo, ahora la calle Santa Engracia de Madrid es un embudo y yo antes la utilizaba para desplazarme rápidamente. Pero creo que no es cuestión de hacer el zoom en calles concretas, más bien creo que nos falta una visión de conjunto de la ciudad acompañada de unos estudios profundos.

OP: ¿La Operación Chamartín?
CL: Pues evidentemente es algo que se tiene que solucionar, porque se empezó a hablar hace 25 años y sigue como está. Creo que debe haber un debate. Con Plaza de España, por ejemplo, ha habido un debate, pero no creo en los procesos nacidos de consultas populares.
Creo que pueden inducir a errores importantes, aunque sí creo que se tiene que tener muy en cuenta a la población, pero de otra forma.
La decisión final tiene que venir de los técnicos que tienen una formación, estudian la situación… por eso delegamos las decisiones arquitectónicas en ellos.

OP: Y arquitectónicamente, ¿qué le falta o le sobra a Madrid?
CL: Yo creo que Madrid, sin ser una ciudad de primer nivel, es una ciudad de notable alto. Para mí el sobresaliente lo tienen ciudades como Roma, París, Londres, Berlín e incluso Barcelona. Fíjate, y también metería en esa categoría a Milán, aunque mucha gente pueda opinar lo contrario. Madrid en los años 20 y 30 era una ciudad de segunda, pero ahora tienen otras cosas que también hay que valorar. Tiene un clima y una luz fantásticos, es muy arbolada, tiene mucha cult ura. Además, te la cruzas en un momento, porque el tráfico funciona muy bien. Y tienes ofertas de todo. ¿Qué le falta? Quizá un poquito de orden y que a los últimos barrios y ampliaciones como Sanchinarro y Las Tablas les falta calidad, no están a la altura de las necesidades de Madrid.

UNA CONVERSACIÓN CON CARLOS LAMELA. Lamela Estudio

Mantenemos la conversación con Carlos desde una amplia sala de reuniones. A su espalda, a través de los cristales, se desarrolla la vida del estudio que no cesa en su actividad. El ambiente joven y dinámico se respira en cada rincón de las ocinas. Las maquetas y las imágenes de sus proyectos lucen orgullosos a lo largo de los pasillos. Carlos nos habla una y otra vez de la necesidad de dejar atrás los individualismos egocéntricos para dar paso al valor y al éxito del trabajo en equipo. También nos detalla la historia de su trabajo, la cual sólo ha sido posible gracias a la unión y el reconocimiento de los talentos e ideas de todos aquellos que conforman este equipo.
La semana que viene volveremos para traeros la segunda parte de nuestro encuentro con Carlos Lamela. En él indagaremos sobre sus intereses personales, sus gustos por la decoración, el interiorismo y su percepción de un portal como Only Premium.

Recuerda apuntarte a nuestra Newsletter para mantenerte informado de nuestros nuevos contenidos en el Blog+.

Estudio Lamela
Arquitectura
Interiorismo
mobiliario
Diseño

Compartir